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• Autoridades federales iniciaron una investigación epidemiológica mientras buscan contener la propagación de la plaga.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó dos nuevos casos de gusano barrenador del ganado, una plaga provocada por una mosca parasitaria que afecta a animales de sangre caliente y que vuelve a generar inquietud en el sector pecuario estadounidense.
Con estas nuevas detecciones, el número total de casos reportados se elevó a cuatro. La situación mantiene bajo vigilancia a productores y autoridades debido al avance de una especie que había sido erradicada de Estados Unidos durante la década de 1960.
De acuerdo con la información oficial, uno de los nuevos casos fue localizado en un ternero del condado de La Salle, en el sur de Texas, mientras que el segundo fue identificado en un perro en el condado de Andrews, en el oeste del estado.
El USDA informó que ya se abrió una investigación epidemiológica para ambos casos. Además, indicó que existe la sospecha de que el perro había permanecido recientemente en México antes de ingresar a territorio estadounidense.
“Mientras atendemos estas detecciones que requieren atención inmediata y continuamos analizando casos sospechosos, también estamos trabajando para erradicar por completo esta plaga”, afirmó Dudley Hoskins, subsecretario de Programas de Comercialización y Regulación del USDA.
Los primeros dos casos fueron detectados en Texas la semana pasada. Desde entonces, el gobierno estatal declaró un estado de emergencia con el objetivo de contener la propagación del parásito.
La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, quien visitó Texas este lunes para reunirse con autoridades locales, sostuvo que la mosca responsable del gusano barrenador no representa una amenaza para el abastecimiento de alimentos en el país.
“No es un virus ni una enfermedad, es solo una pequeña plaga (…) y puede ser tratada”, señaló. “Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para erradicarla, tal como lo hicimos una hace 50 años”.
Por otra parte, el comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller, cuestionó la respuesta gubernamental y consideró que las acciones se implementaron con lentitud pese a las advertencias realizadas por representantes de la industria.
Especialistas del sector observan con atención el desarrollo de los casos debido al peso estratégico de Texas en la producción de carne de res. El estado concentra más de doce millones de cabezas de ganado y cualquier afectación sanitaria podría tener consecuencias económicas para productores, exportadores y consumidores del mercado estadounidense.


